NUTRICIÓN Y DIETÉTICA

¿Conoces la importancia de nutrir tu cuerpo a través de la alimentación?

Muchas de las enfermedades actuales, vienen derivadas de un proceso inflamatorio debido a la mala alimentación.

¿Tienes gases, te sientes hinchado y con digestiones muy pesadas?

Mejora tu sistema inmunológico, disfruta de tener la energía necesaria para todas tus actividades cotidianas y reduce el riesgo de padecer inflamación.

Sesiones individuales bajo cita previa.

40€ primera sesión.

30€ revisiones

Pueden ser presenciales en nuestro centro de Madrid y también online para que no te pierdas una sola sesión y puedas realizarla desde donde estés.

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Bienestar interior

Ya sabes que la nutrición va mucho más allá de hacer dieta para perder peso. Nos ayuda a encontrarnos más ligeros, saludables y de mejor humor.

 

Nuestros especialistas en nutrición evaluarán tus necesidades calóricas y se adaptarán tanto a tus gustos como a posibles dolencias o intolerancias para que comer sea un auténtico y saludable placer. 

 

"La salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago". Cervantes 

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Algunos beneficios de la nutrición:

  • Disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares a largo plazo, ayudando a reducir el colesterol (LDL).

  • Mantener la presión arterial en niveles normales.

  • Reducción del deterioro de la memoria y otras funciones cerebrales.

  • Obtienes la energía que necesitas para realizar tus actividades diarias.

  • Mejora el sistema inmunológico.

  • El consumo adecuado de calcio fortalece los huesos y evita la osteoporosis.

NUESTRO EQUIPO DE NUTRICIONISTAS

Marta Llopis nutricion

Marta Llopis

Nutricionista clínica

especializada en:

  • Patologías digestivas

  • Patologías endocrinas

  • Alergias e intolerancias

  • Obesidad y cirugías bariátricas

  • Embarazo y lactancia

  • Nutrición deportiva

  • Dietas especiales Preparación Oposiciones

  • Pérdida de peso

Puedes concertar cita con Marta todos los martes de 10 a 20h.

 

Si necesitas venir en otro horario no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

TRATAMIENTOS DE NUTRICIÓN

PATOLOGÍAS DIGESTIVAS

 

Actualmente existen numerosas patologías digestivas:

1.    Enfermedad de Reflujo Gastroesofágico

2.    Cálculos biliares.

3.    Enfermedad celíaca o Celiaquía.

4.    La enfermedad de Crohn.

5.    Colitis ulcerosa.

6.    Síndrome del intestino irritable.

7.    Hemorroides.

8.    Diverticulitis.

Tener una  nutrición sana y equilibrada ayuda a prevenir enfermedades y a tratar poder  patologías digestivas severas.

 

Debido a las exigencias laborales, los compromisos sociales o las tareas domésticas, la vida moderna puede conducirnos al sedentarismo y a comer de forma desordenada. La falta de tiempo y el ritmo de vida  acelerado de nuestras rutinas pueden atentar contra hábitos positivos, como hacer ejercicio físico habitualmente o consumir una gama variada de alimentos saludables.

Una nutrición completa y equilibrada es esencial para tener una buena salud digestiva. Alimentarse no es solo comer para saciar el hambre, es una actividad mucho más compleja, en la que intervienen muchos  factores sociales, culturales y económicos.

Los alimentos que consumimos en el día a día  pueden dividirse en cinco grupos fundamentales: cereales y legumbres; frutas y verduras; lácteos; carnes y huevos; y grasas y azúcares. La combinación equilibrada de todos ellos -equilibrio que varía según cada persona puede ayudar  a prevenir o a tratar enfermedades del tracto digestivo, como los GIST y las hepatitis. 

 

También puede influir en la composición de la microflora/microbiota que juega un papel relevante en la motilidad intestinal por ejemplo, ayudando en casos de estreñimiento.

Las Terapias modernas junto con una dieta equilibrada recomendada por especialistas, son grandes aliados en la lucha contra las hepatitis y los GIST.  En el caso del hígado graso o esteatosis hepática, por ejemplo, la dieta es fundamental. La obesidad es un factor de riesgo reconocido para tener hígado graso. El único tratamiento efectivo conocido hasta la fecha es la pérdida de peso.

En las Enfermedad Inflamatoria Intestital (EII) la malnutrición se encuentra frecuentemente asociada a esta patología, debido el aumento de las pérdidas proteicas y la malabsorción de los nutrientes, por tanto, es de vital importancia una intervención nutricional adecuada. 

Con una buena alimentación, sana, variada y adaptada a las necesidades de cada patología, la vida del paciente puede mejorar notablemente.

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PATOLOGÍAS ENDOCRINAS

El sistema endocrino es el encargado de producir las hormonas necesarias para el correcto funcionamiento del organismo. La producción deficitaria de hormonas o una producción excesiva, puede originar problemas de salud que puedan disminuir nuestra calidad de vida.

Los problemas endocrinos más conocidos por la población son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, pero existen más problemas de salud relacionados con las tiroides y la producción de cierto tipo de hormonas. Existen problemas de bocio, el síndrome de Cushing, problemas de gigantismo o enanismo.

Dentro de estos problemas de salud, podemos englobar también la diabetes, que es muy conocida en la población. Es una enfermedad endocrina autoinmune. La diabetes se caracteriza por un aumento de la glucosa en el organismo siendo regulada (o no) por el páncreas. Dependiendo del tipo de diabetes que tengamos, seremos o no insulinodependientes.

 

La diabetes tipo 1 es la conocida como la «genética», es decir, se trata de un trastorno autoinmune que aparece a edades tempranas y que se caracteriza porque el páncreas no puede producir insulina de manera independiente y suficiente para el organismo.

La diabetes tipo 2 es la conocida como «diabetes del adulto» y aparece porque el cuerpo no es capaz de utilizar de manera adecuada la insulina del organismo; esto conocido como resistencia a la insulina. La mayoría de veces aparece por un mal estilo de vida, estando presente el sedentarismo y la mala alimentación. Lamentablemente, aunque a este tipo de diabetes se le conoce como la del adulto, cada vez es más frecuente ver a adolescentes y niños con este problema de salud.

Pautas a seguir con un problema endocrino o metabólico:

Lo más importante es identificar nuestro problema endocrino (gracias a las pruebas médicas oportunas) y con ello, llevar un estilo de vida saludable y que afecte lo mínimo a nuestra calidad de vida.

En estas situaciones es muy importante corregir los hábitos alimentarios, practicar ejercicio físico regular y abandonar factores externos insanos, como el tabaco o el alcohol.

La primera vez que somos diagnosticados con alguno de estos problemas tenemos dudas y temores pero es muy sencillo convivir, siempre y cuando los consejos y la medicación que nos pauten sean las correctas.

 

Después de especificar el tratamiento médico, se debe complementar con una alimentación personalizada. Lo más recomendado, de manera general, es llevar un estilo de vida saludable, con una comida basada en vegetales, reduciendo al máximo los productos procesados y con la práctica regular de ejercicio físico (siempre que las condiciones personales lo permitan).

Cada problema endocrino tiene un patrón dietético específico, al igual que su tratamiento farmacológico, de ahí que sea tan importante la personalización en cada caso.

ALERGIAS E INTOLERANCIAS

 

Las alergias y las intolerancias alimentarias son reacciones adversas que se producen en determinados individuos sensibles a la ingestión de un determinado alimento. Cada vez son más frecuentes los casos de intolerancia por causas diversas.

 

Alergia alimentaria:

Son aquellas reacciones secundarias a la ingesta, contacto o inhalación de alimentos con una base inmunológica mediada por anticuerpos IgE.

Las alergias alimentarias se caracterizan porque solo se producen en algunos individuos, pueden ocurrir después de tomar cantidades de alimento muy pequeñas.

El comité Científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha reconocido que entre los alérgenos alimentarios más frecuentes se encuentran la leche de vaca, las frutas, las leguminosas, los huevos, los crustáceos, las nueces, el pescado, las hortalizas, el trigo y otros cereales.

Intolerancia alimentaria:

Indica la respuesta anormal a un alimento que se da en algunos individuos en los que no existe o no se ha demostrado ningún mecanismo inmunológico. La intolerancia puede tener una base metabólica, relacionada con un déficit de enzimas involucradas en el metabolismo de un alimento (por ejemplo, déficit de lactasa, la enzima responsable de metabolizar el azúcar de la leche) o indeterminada, en la que los mecanismos no están bien aclarados.

CÓMO TRATAR LAS ALERGIAS E INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

 

1er PASO: Busca un Diagnóstico Profesional

En los últimos años se ha incrementado el número de personas que se autodiagnostican, y de forma voluntaria, optan por eliminar esos “alimentos alérgenos” de su alimentación sin ser conscientes de que están poniendo en riego su salud.

Restringir alimentos tan básicos como los cereales (por el gluten) o la leche (por la lactosa) pueden causar deficiencias en el consumo de nutrientes fundamentales y desequilibrios innecesarios en la alimentación.

Por este motivo es imprescindible consultar a un alergólogo especialista y no recurrir a los famosos análisis de sangre de intolerancia alimentaria que inundan el mercado actual. Además de ser costoso, resultan poco fiables. No existen todavía suficientes pruebas científicas que avalen que estos tests puedan diagnosticar correctamente una intolerancia alimentaria. Es más, empeoran la situación, ya que sus resultados derivan a la realización de dietas restrictivas y sin ningún tipo de fundamento nutricional en lugar de tratar las intolerancias asociadas.

2º PASO: Tratamiento

A pesar de que cualquier alimento es susceptible de causar alergia, son los alimentos más consumidos en cada país por lo general, los más frecuentes en causar alergias. En España destacan, la leche, el huevo (clara), los pescados y mariscos (y el anisakis), algunas frutas rosáceas (melocotón, fresa, kiwi…) y los frutos secos (nuez y cacahuete principalmente). En cuento a las intolerancias, la lactosa es la más frecuente, aunque la celiaquía y la sensibilidad al gluten va in crescendo.

Una vez conocido el/los alimentos responsables de la alergia alimentaria, su tratamiento no solo consiste en eliminar éste/os de la dieta, sino que hay que sustituirlo por otro/s de la misma calidad nutricional.

Por ejemplo, en el caso de una alergia a la proteína de la leche, debemos valorar los nutrientes que nos aporta la leche. Principalmente son, además de las proteínas, el calcio y la vitamina D. Por lo que, el mejor sustituto será aquel que nos aporte estos nutrientes. Las bebidas vegetales (arroz, avena, soja…), siempre y cuando están enriquecidas en calcio y vitamina D serán la mejor opción.

3er PASO: Prevención

El etiquetado de los alimentos es nuestro mejor aliado. Actualmente, todos los alimentos envasados del mercado cuentan con un riguroso etiquetado dónde aparece la lista de ingredientes. Ésta indica los posibles ingredientes o sustancias que pueden causar alergias e intolerancias de forma más destaca (normalmente en negrita u otro color) a la del resto de ingredientes. Leer dicha información resulta fundamental para evitar una reacción adversa.

Aditivos alimentarios, en particular colorantes, edulcorantes y conservantes (sulfitos, presentes en comidas precocidas y la mayoría de alimentos procesados) también están relacionados con distintos tipos de alergias. Por lo que, la mejor recomendación es sin duda, realizar una alimentación basada en alimentos frescos y de temporada que nos asegure unas óptimas propiedades nutricionales y organolépticas. Y además, siempre que podamos, utilizar productos de proximidad que nos ayude a contribuir y hacer mundo más sostenible.

Aunque tenemos mucho camino por recorrer, la prevención de las alergias alimentarias debe empezar desde la infancia. La lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y la introducción retardada de los alimentos: gluten, huevos, pescado, frutos secos…, son buenas estrategias para potenciar el sistema inmunitario y evitar las alergias e intolerancias alimentarias futuras.

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OBESIDAD Y CIRUGÍA BARIÁTRICA

La alteración de la anatomía del tracto gastrointestinal tras la cirugía bariátrica, conlleva una modificación de las pautas alimentarias que deben adaptarse a las nuevas condiciones fisiológicas, ya sea en relación al volumen de las ingestas, como a las características de los macro y micronutrientes a administrar.


La dieta restrictiva post-cirugía bariátrica (básicamente, en bypass gástrico y procedimientos restrictivos) se desarrolla en varias etapas. La primera fase tras la cirugía consiste en la administración de líquidos claros, durante 2-3 días, para seguir con una dieta líquida completa, baja en grasa y con alto contenido en proteínas durante un periodo de 2-4 semanas, normalmente a partir de dietas-fórmula. Una dieta triturada o blanda está indicada a partir de las 2 a 4 semanas tras el alta e incluye alimentos muy blandos y ricos en proteínas, como el huevo, quesos bajos en calorías y carnes magras de pollo, vacuno, cerdo o bien pescado (las carnes rojas son peor toleradas). La dieta normal se puede comenzar hacia las 8 semanas de la cirugía o más tarde. Es importante incorporar alimentos hiperproteicos en cada comida, como claras de huevo, carnes magras, quesos o leche, en cada comida. Todas estas indicaciones deben realizarse bajo supervisión de un experto profesional en nutrición para asesorar en todo momento a los pacientes, adaptando la dieta pauta a algunas situaciones especiales (náuseas/vómitos, estreñimiento, diarrea, síndrome de dumping, deshidratación, intolerancias alimentarias, sobrealimentación, etc.).

Se revisan las deficiencias de vitaminas y minerales más frecuentes en los diferentes tipos de cirugía, con especial atención al metabolismo del hierro, vitamina B12, calcio y vitamina D.


No olvidemos que el objetivo de la cirugía para la obesidad es la pérdida de peso del paciente y por ello la dieta post-cirugía está diseñada con este objetivo, pero sin olvidar el papel esencial que la educación nutricional tiene en el aprendizaje de nuevos hábitos alimenticios que contribuyan a mantener esta pérdida de peso a lo largo del tiempo.

NUTRICIÓN EN EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA 

Durante el embarazo, es especialmente importante que la futura madre cuide su alimentación por su propia salud, pero también para aportar al feto los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo, así como para evitar riesgos de infecciones y otros problemas.

Lo habitual es que la mujer engorde entre nueve y trece kilos durante esta etapa, dependiendo de su Índice de Masa Corporal (IMC). De este incremento de peso, aproximadamente la mitad corresponde al peso del bebé, al líquido amniótico y a la placenta, y el resto es una ganancia natural de este proceso que no debe obsesionar ni angustiar a la futura madre.

¿Qué comer durante el embarazo?

La gestante debe comer de todo, de manera equilibrada y con moderación, siguiendo la tradicional dieta mediterránea y la pirámide alimentaria. En general, la embarazada ha de intentar tomar la cantidad suficiente de proteínas, hidratos de carbono, grasas, hierro, calcio, ácido fólico, vitaminas y fibra.

Otras recomendaciones generales respecto a la alimentación son moderar el consumo de sal, que debe ser yodada, ingerir mucho líquido y controlar el consumo de bebidas con gas o excitantes como el café, el té y los refrescos de cola.

Por último, resulta crucial cocinar los alimentos de manera adecuada, esmerar la higiene al prepararlos y manipularlos e ingerirlos bien hechos. 

Alimentos de riesgo

Para evitar las infecciones y/o intoxicaciones alimentarias, las embarazadas deben seguir algunas recomendaciones especiales en su dieta. Nuestros nutricionistas podrán responder todas tus dudas y preguntas sobre los alimentos clave:

  • ¿Puedo comer pescado y marisco si estoy embarazada? 

  • ¿Cómo se debe comer la carne en el embarazo? 

  • ¿Los patés y embutidos están prohibidos? 

  • ¿Qué tengo que hacer con los lácteos? 

  • ¿Cómo hay que tomar las frutas y verduras en el embarazo? 

  • ¿Son perjudiciales los huevos si estoy embarazada? 

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NUTRICIÓN DEPORTIVA

 

La alimentación es la manera de proporcionar al organismo las sustancias esenciales para el mantenimiento de la vida. Hay muchas formas de alimentarse y es responsabilidad del deportista el saber elegir de forma correcta los alimentos que sean más convenientes para su salud y que influyan de forma positiva en su rendimiento físico.

 

También debe estar atento a la calidad de estos alimentos y a la cantidad que consume, así como al momento del día en los que los come. Sencillamente, porque no es el mismo grupo de alimentos el que se incorpora antes, durante o después de una práctica deportiva o entrenamiento. Y esto tiene una gran importancia puesto que  el rendimiento deportivo de una persona puede verse afectado por la mala calidad de su plan nutricional, el exceso o déficit en la ingestión y el consumo desordenado alimentos, por supuesto, también deberá prestar especial atención a la hidratación.

Debemos consumir una dieta equilibrada y esto como se suele decir se consigue con una alimentación variada, de ella dependerán los resultados del deportista y la posibilidad de que éste alcance su máximo rendimiento.

Si eres deportista, debes asegurarte dosis proporcionadas de distintos tipos de alimentos, para que, en tu dieta, no falte de nada:

  1. Alimentos formadores de tejidos (predominan las proteínas)

  2. Alimentos mixtos (energéticos). Aportan calorías y regulan el metabolismo, hidratos de carbono y fibras.

  3. Alimentos reguladores, con predominio de vitaminas y minerales. 

  4. Alimentos energéticos. Predominan los lípidos y grasas.

La dieta diaria de un atleta generalmente está entre 2000 y 2500 calorías por día, lo que propicia un peso corporal saludable. Las comidas consumidas antes y después del ejercicio son las más importantes en la nutrición deportiva. Como regla general, los atletas deben comer alrededor de dos horas antes de hacer ejercicio. Esta comida debe ser rica en carbohidratos, baja en grasas y moderada en proteínas. Los carbohidratos son la principal fuente de energía que requiere el ejercicio, y las proteínas ayudan en el crecimiento muscular y la reparación. Después de hacer ejercicio es necesario sustituir los hidratos de carbono que se han perdido y asegurar la recuperación muscular adecuada mediante la inclusión de proteínas. Las proporciones de proteínas y carbohidratos que se requieran variarán dependiendo de la intensidad y del tipo de deporte que se practique.

 

Una buena hidratación es indispensable para el mantenimiento del equilibrio y buen funcionamiento del organismo. Al entrenar en un gimnasio, jugando al fútbol, practicando boxeo o nadando, el cuerpo pierde agua (no solamente en forma de transpiración). Por ello, has de prestar mucha atención a la cantidad de líquido que consumes, antes, durante y después de un ejercicio físico de consideración. Te conviene beber bastante agua, al menos, dos horas antes de realizar un gran esfuerzo. Durante la práctica de un deporte, te aconsejamos tomar agua en pequeños sorbos, cada diez o quince minutos. También es importante mantenerse hidratado después del entrenamiento.

Para finalizar, hemos de destacar que una nutrición deportiva saludable implica un conjunto de hábitos saludables que, si se adoptan, pueden mejorar tu vida. Seguir una dieta equilibrada requiere de fuerza de voluntad, disciplina rigurosa y mucho esfuerzo, que se verá ampliamente compensado por el buen rendimiento físico y los resultados óptimos en el gimnasio.

PÉRDIDA DE PESO

 

La necesidad de recurrir a dietas emerge no solo como una forma de mejorar la salud, sino también como medio de lograr la imagen deseada del cuerpo. En estos casos, incluso si el objetivo es puramente estético, puede y debe lograrse sanamente. Las «dietas milagro», realizadas por autogestión, pueden resultar incluso en la pérdida de peso rápida pero puede también ser una recuperación rápida de la grasa corporal perdida, a menudo con mucho sacrificio. La tendencia del cuerpo es acumular aún más grasa localizada una vez volvemos a los hábitos alimenticios habituales.

 

Y es que “Somos lo que comemos.”

Cuando el adelgazamiento está bien programado y se enfoca en la reducción saludable de grasa corporal, sin pérdidas de fluidos orgánicos, minerales y estructuras de la proteína, tales como piel, músculos, órganos, huesos, matriz nobles, etc.. entonces el peso baja y se  mantiene la relación normal entre masa y masa grasa. Como resultado, no hay alteraciones psíquicas, fatiga física o intelectual y las funciones vitales se mantienen: elasticidad de la piel, uñas y cabello, fuerza muscular, sistema inmunológico y ausencia de trastornos cardíacos y enfermedades endocrinas. 

 

Una alimentación sana y adaptada a cada caso no solo atenúa las complicaciones  de las patologías, si no que proporciona una pérdida de peso adecuada que se puede mantener a lo largo de la vida, mejorando el bienestar y la calidad de vida del individuo.

Una dieta realizada sin acompañamiento de un equipo multidisciplinar puede implicar serios desequilibrios nutricionales, con los consiguientes efectos adversos sobre la salud que pueden ser irreversibles.

 

La nutrición y la pérdida de peso es armonizar la ganancia de salud y la composición corporal. Es esencial mantener una dieta saludable, para garantizar el equilibrio de todos los nutrientes.

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